El día que Yago vio el asalto de un barco vikingo a su aldea de Galicia, su vida apacible cambió para siempre. Debió ser testigo de la muerte de su padre y fue capturado por aquella gente que parecía estar hecha para la guerra. Pero asumió, llegado el momento, que él también podía ser como sus captores.
Y como un vikingo más, vivió todo tipo de experiencias nuevas por tierras escandinavas, y, entre otros personajes, conoció al rey Olaf y a Leif Eriksson, hijo del legendario Erik el Rojo. ..................................
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